El 93,8% de participantes en las rutas turísticas adaptadas de La Laguna avalan la accesibilidad de la iniciativa y piden su continuidad

El proyecto piloto de Bienestar Social y Turismo 'Sintiendo Mi Ciudad' ha incluido traslados, auxiliares de apoyo e intérpretes para personas sordas y sordociegas       

Casi la totalidad de personas con discapacidad que han participado en el programa de rutas turísticas guiadas Sintiendo Mi Ciudad, el 93,8%, han avalado la accesibilidad de esta iniciativa y piden la continuidad del proyecto con  programaciones anuales. Este proyecto piloto, impulsado por las Áreas de Bienestar Social y Turismo de La Laguna, con la colaboración de CoordiCanarias, ha querido acercar la historia y cultura de la única Ciudad Patrimonio de Canarias a personas con distintas discapacidades, para lo que ha incorporado a equipos auxiliares de apoyo e intérpretes para personas sordas y sordociegas en las dos líneas temáticas planteadas en esta primera edición, además de crear unas guías adaptadas y en formato de Lectura Fácil que se han incorporado a los servicios turísticos del municipio.

El informe de resultados y los cuestionarios de satisfacción de este proyecto señalan la gran acogida en su primera edición y ello pese a las limitaciones en el número de personas usuarias por las restricciones sanitarias, con un total de 67 participantes, en grupos reducidos y recorridos temáticos por el Conjunto Histórico de La Laguna.

El objetivo principal de este programa totalmente gratuito para las personas usuarias, al igual que el resto de rutas guiadas que organiza Turismo de La Laguna, ha sido facilitar el disfrute de las posibilidades que ofrece la ciudad, además de fomentar la participación de las personas con discapacidad en la sociedad, desde el turismo y la cultura, y mejorar la accesibilidad del destino y de sus recursos turísticos.

El concejal de Bienestar Social, Rubens Ascanio, destaca que este proyecto refleja los esfuerzos de adaptación que está realizando el municipio para mejorar la accesibilidad y la atención a las personas con distintas discapacidades, que incluyen servicios de guías e intérpretes en actos públicos, ayudas directas, sistemas de apoyo técnico o un amplio trabajo con las organizaciones.

“Además de potenciar el ocio y tiempo libre, que son fundamentales para el bienestar, desarrollo social, fomento de la autonomía e igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, este tipo de iniciativas tienen un gran valor añadido para La Laguna y contribuyen a la visibilización del colectivo y de sus necesidades. Una ciudad Patrimonio de la Humanidad tiene que serlo para todos y todas, de ahí la importancia de garantizar su conocimiento, uso y disfrute en igualdad de condiciones”, señala Ascanio.

La concejala de Turismo, Comercio y Movilidad Sostenible, María José Roca, explica que  esta iniciativa se ha planteado desde la perspectiva del turismo social, como aquel que tiene como objetivo la lucha contra las desigualdades y en el que prevalece la perspectiva de servicio a la del lucro.

“Estos recorridos son un paso importante en la estrategia integral de turismo accesible e inclusivo que estamos poniendo en marcha, una apuesta que tiene muy en cuenta que 1 de cada 5 personas en Europa tienen en cuenta la accesibilidad a la hora de diseñar su viaje. Además, este modelo aporta una ventaja competitiva a los municipios que apuestan por él, a la vez que mejora la experiencia del turista y de la propia ciudadanía del municipio”, destaca Roca.

El diseño de las rutas se realizó conjuntamente con personas con discapacidad del municipio y con personal técnico especializado, tras lo que se decidió ofrecer estos dos recorridos libres de barreras para facilitar el acceso a la historia, cultura, patrimonio y desarrollo comercial del municipio, todo de manera inclusiva, con servicios de acompañamiento y transporte y siguiendo los principios de accesibilidad universal.

9 acciones

Con un total de 9 salidas en 4 meses, participaron personas con discapacidad física, sensorial, intelectual y relacionada con la salud mental, que contaron con personal auxiliar de apoyo para discapacidad física y/o sensorial (requerido en el 40% de los casos) e intérpretes para personas sordociegas (44%) y sordas (16%). Menos del 50% han necesitado silla de ruedas o andador en sus desplazamientos.

Al final de cada ruta, se realizaba un cuestionario de satisfacción para que las personas con discapacidad expusieran su impresión sobre la visita. El 93,8% consideró que las rutas han sido accesibles y que este tipo de proyectos son muy necesarios. Además, el 81,3% valoró que estas actividades deberían realizarse dos veces al año, un porcentaje idéntico que definió la experiencia como “muy satisfactoria”.

Entre las valoraciones más frecuentes, se incluyó el enriquecimiento personal y la adquisición de conocimientos sobre la historia y cultura local que han obtenido con estas rutas, así como una demanda de mayor accesibilidad en puertas, calles y baños.