La Escuela de Verano de Taco arranca adaptada a la nueva normalidad y con actividades para 180 familias

El alcalde de La Laguna y la rectora de la ULL visitan El Polvorín, el espacio principal donde se llevarán a cabo las acciones comunitarias hasta el 4 de septiembre

La Escuela Abierta de Verano ‘Yo soy Taco’ ha arrancado esta semana con una agenda cargada de actividades adaptadas a la nueva normalidad para un total de 180 familias de este núcleo poblacional. Esta supone la sexta edición de la iniciativa, que una vez más ha sido posible gracias a la colaboración entre los ayuntamientos de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, la coordinación con la Universidad de La Laguna (ULL) y el patrocinio de Obra Social ‘la Caixa’.

El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y la rectora de la ULL, Rosa Aguilar, han acudido este miércoles al espacio comunitario para oficializar el inicio del campus, que este año se prolongará hasta el 4 de septiembre. Ambos han estado acompañados durante la visita por los concejales de La Laguna de Participación Ciudadana, Yaiza López Landi; de Educación, Alberto Cañete; y de Medio Ambiente, José Luis Hernández.

La programación de esta ocasión se ha tenido que reajustar a la actual situación sanitaria, aplicándose un estricto protocolo de seguridad en El Polvorín, donde se llevan a cabo las acciones presenciales, en el que se recogen las distintas normas y recomendaciones frente al covid-19. Algunas de estas iniciativas están relacionadas con el currículo escolar, con especial atención en la convivencia, el deporte y las excursiones para 210 menores de los 13 barrios de Taco. Se suman los más de 20 talleres formativos, de ocio y actividades deportivas para el conjunto de la comunidad -tanto de manera presencial como onliney la decena de cursos por vía telemática para mejorar la empleabilidad.

Ante este contexto atípico causado por la pandemia, el alcalde de La Laguna ha destacado “el esfuerzo realizado para celebrar esta nueva edición garantizando la salud de la población participante, ya que es fundamental desarrollar este tipo de actividades para conseguir una sociedad aún más cohesionada. El Ayuntamiento apuesta de forma decidida por esta idea y, a principios de mandato, ya decíamos que no se iba a quedar ningún barrio atrás. La Escuela es un ejemplo de ello”, ha resaltado.

Luis Yeray Gutiérrez ha subrayado la importancia de trabajar de forma transversal desde las administraciones, instituciones y entidades públicas y privadas para llevar acciones como esta, “que hay que seguir apoyando”, y ha agradecido la implicación de todos los agentes involucrados para que esta sexta edición haya sido posible.

En similares términos se ha expresado la rectora de la ULL, quien ha advertido de la dificultad que ha implicado adaptar la Escuela a las circunstancias derivadas de la pandemia. De hecho, estas son tan cambiantes que “evaluamos la situación todos los días, por si hay que tomar nuevas medidas, y el Centro de Salud de Taco es clave en esta tarea”, ha puntualizado. Por lo pronto, ha indicado que se ha tenido que limitar el aforo, estableciendo la participación en las actividades en grupos más pequeños y en tiempos más reducidos, pero de las que se beneficiarán en total “tantos ciudadanos como otros años”.

Rosa Aguilar ha añadido que, en este contexto, durante esta edición “tan especial haremos una labor comunitaria y actuaremos en esta situación tan compleja, en la que tenemos que cuidar y cuidarnos. No solo trataremos aspectos del presente, sino también del futuro, porque solamente con la colaboración vamos a poder abordar los grandes retos derivados de esta crisis”, ha concluido.

La Escuela ha celebrado en esta jornada su primer Miércoles con Café’. En este espacio desarrollado al aire libre en El Polvorín de Taco se han dado cita responsables del Centro de Salud de Taco y de farmacias de esta zona del Área Metropolitana, junto a Basilio Valladares, profesor e investigador de la ULL ya jubilado y exdirector del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias.

‘Yo soy Taco’ constituye un ejemplo de trabajo comunitario que implica la colaboración, cercana y constructiva, de la ciudadanía de este núcleo poblacional, sus recursos técnicos y profesionales y sus administraciones públicas. Más de 100 personas están participando en su desarrollo de manera directa, tanto a título particular como procedentes de 50 entidades diferentes -que aportan recursos y medios para la realización de esta programación socioeducativa-.