La Laguna rescata la memoria del temporal de San Florencio en el bicentenario de la mayor catástrofe meteorológica de Canarias
Un programa de rutas teatralizadas recuerda las consecuencias de la gran temperie de 1826, en la que desapareció la talla de la virgen de Candelaria, y la llegada del cultivo de la cochinilla
La Laguna ha presentado hoy una nueva edición de sus rutas teatralizadas "Teatro en Patrimonio", una propuesta cultural que este año adquiere un carácter especialmente singular al coincidir con el segundo centenario del temporal de San Florencio o gran temperie de 1826, considerado por numerosos investigadores como el peor desastre meteorológico documentado en la historia de Canarias. La iniciativa permitirá a residentes y visitantes acercarse, desde una experiencia participativa, a uno de los episodios más dramáticos de la memoria colectiva de Tenerife, al tiempo que conmemora el vigésimo aniversario de un proyecto de divulgación histórica que se ha consolidado como referente dentro y fuera del Archipiélago.
La propuesta, promovida por la concejalía de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de La Laguna, Burka Teatro y el historiador y divulgador Néstor Verona, llevará al público por diversos espacios de la única ciudad Patrimonio Mundial de Canarias para reconstruir el contexto social, político y cultural de los primeros años del siglo XIX. A través de escenas teatrales, personajes históricos y relatos documentados, las rutas permitirán comprender la magnitud de una tragedia que transformó para siempre la historia de Tenerife y cuyos efectos siguen presentes, 200 años después, en el imaginario colectivo de Canarias.
Durante la presentación, el concejal de Patrimonio Cultural, Adolfo Cordobés, destacó que esta edición supone “una oportunidad excepcional para recuperar y divulgar un episodio histórico que, pese a su enorme trascendencia, rara vez ocupa el espacio que merece en la agenda pública”.
"El temporal de San Florencio forma parte de la historia humana de Tenerife, una tragedia que marcó a generaciones enteras y que condicionó la evolución de numerosos municipios de la Isla. Doscientos años después, entendíamos que La Laguna debía contribuir a rescatar esa memoria colectiva y hacerlo desde una herramienta tan eficaz como la divulgación cultural”, señaló el edil.
“Estas rutas permiten acercar la historia a la ciudadanía de una forma rigurosa, cercana y participativa, transformando el espacio urbano en un escenario donde el patrimonio cobra vida”, subrayó Cordobés, quien recordó además que “la coincidencia entre esta efeméride y los veinte años de las rutas teatralizadas convierte la edición de este año en una convocatoria especialmente simbólica”.
"Pocas iniciativas culturales pueden presumir de dos décadas de continuidad, crecimiento e innovación. Estas rutas han sabido evolucionar sin perder su esencia y se han convertido en una de las propuestas más reconocibles de nuestra programación patrimonial, contribuyendo a que miles de personas descubran la historia local desde una perspectiva diferente y a proyectar el modelo lagunero de divulgación cultural mucho más allá de nuestro municipio", añadió el concejal.
Una fusión de investigación, teatro y patrimonio urbano
El director de Burka Teatro, Nacho Almenar, destacó la complejidad y el atractivo dramático de una propuesta que une investigación histórica, artes escénicas y patrimonio urbano. "Nos encontramos ante uno de esos momentos históricos que contienen todos los ingredientes para conectar con el público: una gran tragedia humana, personajes fascinantes, transformaciones económicas, avances científicos y una sociedad que intenta reconstruirse después de una catástrofe. Nuestro objetivo ha sido convertir todo ese contexto en una experiencia teatral capaz de emocionar, sorprender y generar conocimiento", explicó.
Almenar recordó que la compañía ha trabajado sobre una amplia base documental para garantizar el máximo rigor histórico en cada escena. "Detrás de cada recorrido hay meses de investigación y de trabajo dramatúrgico. Hemos acudido a fuentes primarias y a documentos de la época que describen los daños provocados por la tormenta, el número de víctimas y las consecuencias sociales y económicas que tuvo el desastre. A partir de ese material hemos construido una propuesta accesible para todos los públicos, pero absolutamente fiel al contexto histórico que queremos transmitir".
Tres días de una tragedia con centenares de víctimas
Uno de los aspectos más novedosos de esta edición es precisamente la recuperación del episodio del temporal de San Florencio, un acontecimiento que, entre los días 6 y 9 de noviembre de 1826, provocó lluvias torrenciales, inundaciones, destrucción de infraestructuras, pérdidas agrícolas generalizadas y centenares de víctimas en distintos puntos de Tenerife. Las investigaciones actuales apuntan a que aquel fenómeno pudo haber sido un ciclón tropical o un sistema con características similares a un huracán, una circunstancia extraordinaria en la historia climática del Archipiélago.
Las crónicas de la época describen barrancos completamente desbordados, viviendas arrasadas, explotaciones agrícolas destruidas y una población obligada a enfrentarse a una situación límite. Entre los episodios más recordados se encuentra la desaparición de la imagen original de la Virgen de Candelaria, la talla venerada por los guanches y convertida posteriormente en símbolo religioso de Canarias. Arrastrada por las aguas durante el temporal, nunca volvió a ser recuperada, circunstancia que llevó posteriormente al encargo de una nueva imagen al escultor Fernando Estévez.
Así lo recuerda el historiador y divulgador Néstor Verona, responsable de la documentación histórica del proyecto y que será el encargado de explicar a los asistentes el contexto de la obra, quien destacó la relevancia de emplear el bicentenario para acercar a la ciudadanía un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia insular.
"Estamos hablando de un episodio que afectó prácticamente a toda Tenerife, especialmente al Norte y al Sureste, y que dejó una huella profunda tanto en el territorio, como en la memoria de sus habitantes. Sin embargo, fuera de ámbitos académicos o especializados, sigue siendo un hecho relativamente desconocido, por lo que estas rutas ofrecen una oportunidad magnífica para comprender qué ocurrió, cómo se vivió y cuáles fueron sus consecuencias a largo plazo", afirmó Verona.
El recorrido va más allá de la propia catástrofe y permite entender el proceso de transformación que experimentó la sociedad canaria durante las décadas posteriores. Verona explicó que "la tormenta constituye el punto de partida de un relato más amplio sobre una sociedad que intenta reconstruirse y adaptarse a un nuevo contexto económico. En ese escenario, adquiere una enorme importancia la introducción de la cochinilla y la creación de nuevas dinámicas económicas, que modificarían profundamente el paisaje, la arquitectura y las relaciones sociales del siglo XIX".
Precisamente, junto al recuerdo de la gran temperie de 1826, las rutas profundizan en otro fenómeno decisivo para comprender aquel periodo histórico: la llegada de este cultivo a Canarias. Introducida a través de iniciativas vinculadas a las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, esta actividad permitió el desarrollo de una industria asociada a la producción de tintes naturales muy demandados por el mercado europeo. Su rápida expansión generó nuevas oportunidades económicas y favoreció el surgimiento de una burguesía agraria y urbana que transformó profundamente la sociedad isleña.
Aquella prosperidad dejó también una huella visible en las ciudades canarias. El crecimiento económico derivado de la cochinilla favoreció nuevas formas de inversión, impulsó el desarrollo de propiedades agrícolas especializadas y estimuló la aparición de una arquitectura de inspiración neoclásica, asociada a las nuevas élites urbanas. Las rutas permitirán descubrir cómo estos cambios se reflejaron en La Laguna y en otros territorios de Tenerife, estableciendo conexiones entre economía, patrimonio y transformación social.
Para ello, el itinerario incorpora personajes históricos vinculados a la realidad científica, cultural y social de la época, entre ellos el naturalista Sabino Berthelot, la joven investigadora Dolores de Betancourt y Castro, el corregidor José María de Valdivia o el canónigo lagunero José Quintero Estévez, junto a otros perfiles que ayudarán a reconstruir la complejidad de aquellos años. Más de media docena de intérpretes darán vida a los distintos episodios que componen el relato.
Fechas y horarios de una actividad con acceso libre y gratuito
La actividad se desarrollará durante toda la próxima semana (del 19 al 25 de octubre) en sesiones de mañana y tarde, con salidas a las 11:00 y a las 17:00 horas desde la plaza del convento de las Claras y con acceso libre y gratuito. El recorrido incluirá, además, espacios patrimoniales habitualmente menos accesibles al público, gracias a la colaboración de diversas entidades, entre ellas, la orden de las Monjas Clarisas, el Santuario del Cristo y la Universidad de La Laguna, que participan facilitando la apertura de determinados enclaves vinculados al desarrollo de la experiencia.
Con esta nueva edición de "Teatro en Patrimonio", La Laguna vuelve a reivindicar la cultura como herramienta para interpretar el pasado, comprender el presente y fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y su patrimonio. Dos siglos después del temporal que cambió para siempre la historia de Tenerife, la ciudad Patrimonio Mundial propone una mirada que combina memoria, conocimiento y emoción para recuperar un acontecimiento cuya trascendencia continúa resonando en el territorio y en la identidad colectiva de Canarias.