La Laguna y Teidagua hacen frente a la borrasca Therese desde la prevención y la monitorización de incidencias
Ambas entidades han coordinado un dispositivo específico para este fenómeno adverso, con unidades a pie de calle y un centro de control para el análisis del subsuelo, incidencias y datos pluviométricos
El Ayuntamiento de La Laguna y la empresa mixta Teidagua han desplegado esta última semana un amplio dispositivo de efectivos técnicos y personales para desarrollar labores preventivas y de gestión de incidencias derivadas de los efectos de la borrasca Therese, que descargó precipitaciones intensas en varios puntos del municipio.
Ambas entidades contaron con un refuerzo de recursos humanos sobre el terreno y en el centro de control de la compañía, con los que pudieron realizar un seguimiento del nivel de agua del subsuelo, los datos que ofrecían los pluviómetros y el estado de los puntos de riesgo detectados, con especial atención al cauce de barrancos.
El alcalde del municipio, Luis Yeray Gutiérrez, resaltó que “hemos recibido información actualizada en todo momento de los trabajos realizados antes, durante y tras las fuertes lluvias que han acontecido en los últimos días, una labor fundamental que no ha entendido de horarios y que han evitado numerosas incidencias en los sistemas de drenaje y alcantarillado”.
En esta línea, el concejal de Ciclo Integral del Agua del Consistorio, Ángel Chinea, remarcó que “la coordinación de todos los servicios municipales ha facilitado la gestión de las afecciones de carácter leve que se fueron produciendo durante el paso de esta borrasca, que se fueron atendiendo en tiempo y forma”.
Por su parte, el gerente de Teidagua, Braulio Domínguez, señaló que “detrás de cada episodio de lluvias en La Laguna hay mucho más que una respuesta improvisada. Hay organización, planificación, conocimiento del municipio y una vigilancia constante que comienza mucho antes de que aparezcan los primeros avisos. Dada la abrupta orografía de terreno en algunos lugares del municipio, combinado con las zonas llanas, la minimización de incidencias son fruto del trabajo preventivo y la limpieza continua del sistema de aguas pluviales”.
“Todos los equipos de refuerzo dispuestos a pie de calle durante estas últimas fechas cumplían con la normativa y los compromisos adquiridos por la empresa a través del programa de seguridad y salud Reglas que Salvan Vida”, afirmó Eduardo Alemán, Responsable de Saneamiento de Teidagua.
Al mismo tiempo, mientras los equipos trabajaban sobre el terreno, en las oficinas de Teidagua se activaba la otra sección de este dispositivo: la supervisión técnica del episodio. En este caso, los técnicos se encargaron de comprobar que toda la monitorización necesaria se encontraba operativa y realizaron un seguimiento en tiempo real de la evolución de la lluvia en el municipio.
Para ello, Teidagua cuenta con una red de pluviómetros situados en ubicaciones estratégicas, que permite conocer cuánto está lloviendo en cada distrito y cómo evoluciona el episodio a medida que avanza. Estos equipos están conectados al sistema de telecontrol, lo que facilita un seguimiento continuo y una respuesta más rápida y eficaz. No se trata solo de saber que está lloviendo, sino de detectar dónde llueve más, cómo se desplaza el episodio y qué zonas pueden empezar a presentar problemas antes que otras.
El subsuelo, un aliado natural con límites
Pero si hay un elemento que convierte a La Laguna en un caso particular durante la llegada de precipitaciones, ese es su subsuelo. La Vega Lagunera actúa de forma natural como un gran depósito de tormentas, ya que el terreno tiene capacidad para retener temporalmente parte del agua de lluvia, funcionando como una especie de gran presa o embalse natural que ayuda a frenar el avance del agua y a evitar que toda acabe circulando de golpe hacia cotas inferiores.
Esa función es clave para reducir el riesgo de inundaciones aguas abajo. Sin embargo, tiene un límite. Cuando el subsuelo aún tiene capacidad de retención, sigue funcionando como aliado frente a la lluvia. Pero cuando esa capacidad se agota, el escenario cambia radicalmente y cualquier nueva precipitación encuentra un terreno mucho menos capaz de absorber y almacenar agua, por lo que aumenta el riesgo de afecciones.
Por eso, uno de los controles más importantes que realiza Teidagua durante un episodio de lluvias es el del nivel freático. La empresa dispone de una red de sensores piezométricos ubicados en la avenida Silverio Alonso, Madre del Agua y el parque de La Constitución, que monitorizan en tiempo real la altura del agua subterránea y permiten detectar cuándo el terreno se aproxima a la saturación.
Los datos registrados durante la borrasca Therese ilustran con claridad esa respuesta del terreno. En las últimas 24 horas de ese episodio, los piezómetros de Silverio Alonso y del parque La Constitución registraron subidas de unos 80 centímetros, mientras que el de Madre del Agua aumentó alrededor de 50 centímetros. Estos valores reflejan hasta qué punto el subsuelo de La Laguna reacciona ante lluvias intensas y por qué ese seguimiento en tiempo real resulta tan útil para la gestión del episodio.
Los barrancos, termómetro del riesgo
La vigilancia técnica no se queda ahí. Otro de los focos de atención es el comportamiento de los barrancos, auténticos indicadores de riesgo cuando la lluvia gana intensidad. Teidagua dispone de una red de sensores que monitoriza los principales cauces del municipio y permite seguir su evolución en tiempo real.
En La Laguna se distinguen, a grandes rasgos, dos ramales bien diferenciados. Por un lado, el correspondiente al ámbito de la Vega Lagunera, que abarca buena parte de la zona centro y cuyo comportamiento se controla mediante un sensor de nivel situado en el barranco de la Carnicería, a la altura de La Rúa. Por otro lado, la cuenca asociada al entorno de San Benito y áreas anexas, supervisada mediante sensores instalados en la zona de Torres de Edward y otros puntos de control.
Sin embargo, el punto más delicado de todo el sistema está donde ambas cuencas se encuentran: el barranco a la altura del Seminario, en la Vía de Ronda. Ese enclave se considera especialmente crítico porque canaliza el desagüe de gran parte de la zona centro lagunera. Controlar allí el nivel del agua permite evaluar el riesgo con mayor precisión y tomar decisiones para tratar de evitar inundaciones aguas abajo.
La experiencia demuestra además que, en estos episodios, la situación puede cambiar a gran velocidad. Durante episodios de lluvias intensas, los cauces pueden pasar en muy pocos minutos de una situación aparentemente estable a registrar láminas de agua importantes. Anticiparse, aunque sea con unos minutos de margen, puede ser determinante para movilizar recursos y reforzar la vigilancia en los puntos más comprometidos.
Intervenciones en situaciones adversas
Mientras los datos siguen entrando en las pantallas de control, la intervención sobre el terreno no se detiene. En episodios de lluvia intensa, los equipos de calle suelen reforzarse con retenes para poder responder con mayor rapidez. Cuando la lluvia cae con mucha fuerza, es necesario esperar a que remita el pico del episodio. Pero incluso en esas circunstancias siguen siendo necesarias actuaciones concretas como mejorar la capacidad de desagüe de imbornales, retirar arrastres que obstruyen captaciones, limpiar en plena tormenta, recolocar tapas levantadas para evitar accidentes o atender incidencias puntuales provocadas por el agua y el viento.
Los equipos de refuerzo desplegados trabajaron durante el día y la noche, un refuerzo para las cuadrillas de guardia que operan habitualmente en horario de tarde y noche, y los fines de semana.